sábado, 2 de noviembre de 2019

Llevando el cine a la clase…

Las películas reflejan y evocan emociones y sentimientos que nos impactan e incluso nos marcan considerablemente. Además no sólo nos permiten ver, sino también vivir de manera muy cercana situaciones concretas y problemáticas de todo tipo, que por muy ficticias que nos perezcan tienen alguna conexión con la realidad. 

Esta semana llevamos el cine a la clase con una actividad que tenía como objetivo aflorar nuestra sensibilidad como médicos y evaluar nuestra actuación en la relación médico-paciente. El ejercicio consistía en escoger una película, elegir a algún personaje y simular que este acudía a nosotros por ayuda. 

Comenzando con Fragmentado y su personaje Casey, una chica víctima de abusos desde la infancia; Gone Girl con Amy, una mujer fría, calculadora que hace de su matrimonio un verdadero infierno; Room y la historia de una madre y su hijo viviendo en una habitación sin contacto con el resto del mundo; y Five Feet Apart con la historia de dos jóvenes con una enfermedad terminal; vimos como las experiencia de la cada persona tienen una repercusión en su salud y es nuestro deber como médicos tener en cuenta las necesidades de nuestros pacientes, no solo en atención de lesiones físicas sino también emocionales. Como médicos debemos procurar que la actitud de nuestros pacientes, ante la consulta, sea de aceptación, simpatía y confianza, al igual que nuestra actitud y como dice el dicho “ponernos en sus zapatos”, para entender sus dolencias y así lograr una alianza terapéutica eficaz.

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